lunes, 3 de agosto de 2015

Fin de semana de pataletas


Este lunes, parece ser un lunes muy deseado, pues desde que llegó nuestra hija a la familia nuestra vida se revolucionó, y no es que haya llegado de sorpresa, para nada, ella fue planeada, deseada y esperada, pero lo que no fue planeado, deseado y esperado fue su carácter. A los pocos meses de nacida descubrimos que lo suyo no era tomar siestas, hasta pensé que algo andaba mal, pero no, resultaba que era una bebé activa que le interesaba descubrir el mundo,  pues el dicho de que un  bebé duerme y come, es sólo eso UN DICHO.

Han pasado ya dos años, nos hemos ido acoplando mejor, estamos enamorados de su logros, de sus ocurrencias, pero nadie nos había advertido el lado oscuro, el lado B, de estas hermosas criaturas, si, los padres por lo general omiten lo que hay atrás de las sonrisas, de las primeras palabras, de los juegos y las risas, no todo es alegría... hay BERRINCHES, PATALETAS, que surgen de la nada, o eso parece, de verdad de la risa pueden pasar a la más grande pataleta jamás antes vista, de esas que cuando no tienes hijos, imaginabas que tus hijos no las tendrían, pero ahí estas frente a una criatura que se ha quedado trabada en un berrinche y hagas lo que hagas parece inútil, pasas por todos los estados de ánimo en segundos, lo intentas todo, te dan ganas de tirarte y llorar a su lado, pero la paciencia surge como magia, o bueno la invocas a gritos, al menos hasta ahora me ha acompañado me desconozco hasta donde puede llegar mi paciencia, no gritar, hacer lo que todo manual de buena madre dice e intentar redirigir las aguas al cauce, tarde o temprano llega la calma de nuevo, pero se debe actuar de manera calculada porque de pronto se acuerdan que estaban llorando y va de nuevo, de seguro ya ni se acuerdan cual fue la causa pero saben que su berrinche quedó inconcluso. 
Todo esto es parte de ser padres, este fin de semana no fue el mejor, hubo berrinches  y más berrinches, y hoy se ha quedado en la escuelita tan tranquila que hasta me ha dicho "adiós mamá", después de no dejarme ni ir al baño, de traer a mi koalita para todos lados... 

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