miércoles, 18 de noviembre de 2015

Madres de manual o el manual vale madres

Son ya más de dos años que esta historia comenzó, ser madre me ha hecho redescubrirme cada día, sí, en lo bueno y en lo malo, al final me siento buena madre, que no es lo mismo a la madre perfecta, esas no existen, o si existen si partimos de que soy la madre perfecta para mi hija, basta de juzgarnos  y de juzgar a otras madres. 

Cuando está por llegar un bebé todos hacen miles de comentarios sobre cómo criar a un niño, esto es lo que debes hacer, no lo acostumbres a los brazos, establece rutinas, debe dormir la siesta a la misma hora, elimina la siesta para que se duerma temprano, que se duerma en su cuarto, el colecho es lo mejor para su desarrollo, e infinidad de comentarios que te bombardean y como madre primeriza en lugar de ayudar te estresan.

Pareciera que todos tenemos el conocimiento absoluto sobre la crianza de los niños, estamos en una época en donde la información es lo que nos sobra, basta poner una pequeña frase en el goglee y ¡zaz! las verdades fluyen a montones, la cuestión es ¿es más fácil ser padre en la época actual? o ¿antes lo llevábamos mejor?, creo que antes nuestras madres se estresaban menos en lo referente al juzgarse a sí mismas qué tan buenas o qué tan malas madres eran, solucionaban las situaciones como se iban dando, no tenían un abanico de opciones para comparar entre lo "bueno" y lo "mejor".

Confieso que un principio devoraba artículos, leía todo lo relacionado con cada etapa de desarrollo de un bebé, menos mal que nuestra hija ha sido una vivaracha que todo o casi todo lo ha hecho con antelación a su etapa, así que nunca me preocupé por si iba bien o mal, he dejado de hacer caso a los comentarios de: ya deberías de quitarle el pañal, está muy apegada a la madre, no debería de tomar en biberón, debería ser más independiente, etc.

Finalmente lo que hace nuestra hija es solo algo que nos incumbe a su padre y su madre, dejemos de sentir que tenemos el derecho de opinar sobre los demás, o lo que deberían hacer los demás, cada familia es diferente, cada niño es diferente, unas cosas funcionarán muy bien con unos pero no con todos.

He aprendido que cada niño va a su tiempo, sin presiones van obteniendo sus logros, si debemos tener ciertas rutinas que son por su bien, como el lavado de dientes o la hora de dormir, pero tampoco ser inflexibles, reconozco que a veces los padres por evitar el conflicto nos volvemos un tanto laxos pero es en donde debemos tener la capacidad de autoevaluarnos y ver si estamos evitando un berrinche para llevar la fiesta en paz o debemos poner un poco de disciplina para beneficio de nuestros hijos y nuestro también.

Por ejemplo, eliminar el biberón para dormir, es algo de pensarse, mi hija siempre se quedaba dormida con su biberón, hasta pedía su leche dormilona, y eso lo hacíamos a sabiendas que debíamos eliminarlo para evitar las caries de leche, pero quitarlo sin duda iba a ser motivo de dramas, así que es mejor no pensarlo y actuar, no debemos subestimar la capacidad de entendimiento de nuestros hijos, primero le explicamos una noche antes que era la última noche que dormiría con biberón al día siguiente el biberón iba a desaparecer, no sé si me entendió pero cumplimos lo dicho al día siguiente tomó su leche, se lavó los dientes y se durmió sin problema,  perfecto, funcionó, fue más fácil de lo que pensábamos. Pero no crean que fue así de fácil, eso fue la primera noche, la siguiente fue drama total, pero ahí no nos queda más que ser persistentes, ¿qué es mejor unas noches de llanto o pagar facturas enormes de odontopediatra?

Conclusión el manual para criar a nuestros hijos lo escribimos nosotros mismos como padres cada día, cada niño y cada padre responde a circunstancias diferentes, simplemente seamos nosotros mismos y tengamos claro que es lo mejor para nuestros hijos, no que es lo más fácil.

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